jueves, 5 de marzo de 2015




Ausencia: ausencia es el hueco entre clavícula y cuello una vez dejo de abrazarte. Un gemido roto que intenta retenerte. Un silencio que se escucha porque llena las habitaciones de un tangible vacío. Las dos cucharadas que faltan de azúcar en tu café de las nueve. El sonido de la ducha cuando el agua echa de menos nuestros cuerpos. La luz de la lámpara del salón apagada porque ya no tiene que alumbrarte. El reclamo de las paredes que quieren vibrar tras uno de tus portazos. Y la copa de vino, esperándonos,  para que la saquemos del armario y la libremos del polvo que la cubre.
Ausencia; ausencia soy yo cuando tú estás ausente.  

Tristeza: tristeza es que se apague el mundo aún no habiendo llegado la noche. Que el frío sea interno y los escalofríos me recorran de dentro hacia afuera. Que ni la respiración sea mía porque hasta mi cuerpo es ajeno. Que al caminar hasta arrastrar los pies me suponga un esfuerzo. El no querer abrir los ojos porque hacerlo es verlo todo más negro. El necesitar esconderme en la melodía más lenta y tras una fría madrugada. El subir las persianas y que la desgana me salude a la vez que un nuevo día. El despertar, ya por rutina, con el pie izquierdo y el saludar a mis ojeras con lágrimas novatas al mirarme al espejo.
Tristeza; tristeza es ser ausencia cuando tú estás ausente.  

Nostalgia: nostalgia es pasear por antiguos relatos y encontrarte en las frases que no sentiste tuyas. Tropezar con recuerdos que abandona a su suerte mi almohada esperando a que yo los acoja. Y joder, qué bien lo hago. Acariciar con las yema de los dedos cada uno de los libros que leí a tu lado. Encontrar tu colonia en una esquina inesperada y que de mi pulso salten chispas porque va a dinamitar. Reencontrar las cinco fotos que abandoné bajo la cama. Volver a tomarme el café con tus dos cucharadas, y que el sonido de la ducha me extravíe hasta llevarme a unas gotas de agua que parecen devolverme tus caricias.
Nostalgia; nostalgia es sentir tristeza al ser ausencia cuando tú estás ausente.  

Angustia: angustia es ahorcar al bienestar con un nudo que me atraganta. Llorar hasta desvanecerme. Correr hasta marearme porque me he quedado sin aliento. Sufrir un ataque de nervios que atenace mis sentidos. Culminar con un par de arcadas la noche. Necesitar dormir como solución a mis problemas. Gritar hasta languidecer porque así me lo pide el cuerpo. No encontrar en nada un consuelo porque incluso la música me abandona. Sostenerme en las paredes porque son las únicas que ofrecen su apoyo. Que mi mirada voceé ayuda aunque yo lo esté susurrando.
Angustia; angustia es sentir nostalgia y tristeza al ser ausencia cuando tú estás ausente.  

Indiferencia: indiferencia es no echar de menos tus abrazos. Aceptar el sonido del vacío como nuevo acompañante. Tomarme el café sin seguir tu tradición porque ya ni la recuerdo. Ducharme, simplemente ducharme. Devolverle su vibración a las paredes pero por tener la música bien alta, hacer temblar los cimientos y que los míos se mantengan intactos aunque tú no estés en este baile. Brindar con la copa de vino, sola o con otro, pero brindar al fin y al cabo porque por fin ya no me dueles. Que me asalten más recuerdos y apartarlos fácilmente. Que en mi mente no tengas cabida, ni en los antiguos deseos en los que vuelves.
Indiferencia; indiferencia no es angustia, no es nostalgia, no es tristeza, porque no me hace ser ausencia el que tú estés ausente.  

Y por último esperanza; porque la esperanza es eso último que nunca se pierde. Es el punto final que da lugar a una hoja en blanco. El cambiar del zurdo al diestro cuando te levantas de la cama. El subir las persianas sin miedo a lo que te está esperando. Volver a pintar las paredes. Volver a acostarte soñando, dando a las pesadillas la espalda.
Esperanza; esperanza es que tu ausencia deje de serlo porque un nuevo amor ya la está llenando.  


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